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¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una enfermedad degenerativa causada por el deterioro del cartílago
articular, parte que recubre los extremos óseos que unidos dan lugar a las
articulaciones, los componentes del esqueleto que permiten el movimiento. Es por
tanto la consecuencia del desgaste del cartílago que envuelve la cabeza de los huesos
de cada articulación y que evita que rocen entre ellos. Al ocurrir esto los huesos
implicados rozan, la articulación ya no flexiona con la misma facilidad y el propio
rozamiento genera deformaciones en los huesos que dificultan aún más el movimiento
y además provocan dolor. Esta patología puede llegar a producir alguna incapacidad
funcional en el paciente, aunque en ocasiones también podría originar un grado de
invalidez que impida al paciente desempeñar sus actividades cotidianas.

Como consecuencia, puede llegar un momento en el que los cartílagos desaparezcan y
aparezca el dolor. A medida que el cartílago va desapareciendo, el hueso reacciona y
crece por los lados (osteofitos) produciendo la deformación de la articulación. En la
artrosis, la superficie del cartílago se rompe y se desgasta, lo que provoca que los
huesos se muevan el uno contra el otro y genera fricción, dolor, hinchazón y pérdida
de movimiento en la articulación. Con el tiempo, la articulación llega a perder su forma
original, y pueden crecer en ella espolones.

Además, pueden desprenderse trozos de hueso y de cartílago y flotar dentro del
espacio de la articulación, lo que genera más dolor y daño.

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en España, según los datos de la
Sociedad Española de Reumatología, que estima que afecta al 43 por ciento de la
población. Esta patología es más frecuente en mujeres, un 52 por ciento frente al 29
por ciento en los hombres. “Desde el punto de vista radiológico, el segmento de
población entre los 50 y 64 años presenta un 70 por ciento de artrosis en las manos, un
40 por ciento en los pies, un 10 por ciento en las rodillas y un 3 por ciento en las
caderas”. Además, según los datos del estudio Episer realizado por la sociedad, el 12
por ciento de la población española presenta artrosis sintomática de rodilla y un 6,2
por ciento de artrosis clínicamente activa en las rodillas.

 

¿Quién la causa?
Al igual que en la artritis, la artrosis es más habitual entre las mujeres.
Hay varias causas identificadas:
• Deterioro provocado por la edad: el tejido del cartílago envejece y no cumple su
función correctamente.
• Fallo en uno de los genes responsable del colágeno, parte fundamental del cartílago.
Suele heredarse.

• Viejas lesiones en la articulación.
• Exceso de peso: el sobreesfuerzo de rodillas y cadera por un exceso de peso
incrementa el riesgo de sufrir artrosis.
• Exceso de trabajo repetitivo: una tarea repetida muchas veces en el tiempo, y que
suponga un esfuerzo importante para una articulación, puede ser determinante para
desarrollar artrosis.

¿Cuáles son sus síntomas?
Las manifestaciones de la artrosis son muy variadas, progresivas y aparecen dilatadas
en el tiempo. Los síntomas más frecuentes son el dolor articular, la limitación de los
movimientos, los crujidos y, en algunas ocasiones, el derrame articular. Además,
algunas personas pueden presentar rigidez y deformidad articular.
Las articulaciones afectadas suelen ser las de las manos, columna, cadera, rodillas y
pies. Coincide con la artritis en la rigidez matutina. El síntoma que más preocupa a las
personas con artrosis es el dolor.

En un primer estadio, éste se desencadena cuando se mueve o se realiza un esfuerzo
con la articulación. Este dolor suele cesar con el reposo. Posteriormente, el
agravamiento de la artrosis hará que el dolor aparezca tanto con el movimiento, como
con el reposo. Uno de los puntos buenos del dolor artrósico es que no siempre es
constante, por lo que los pacientes pueden estar durante largos periodos de tiempo
sin padecer dolor.

¿Se puede prevenir?
La principal medida que tienen que tener en cuenta los grupos de riesgo para prevenir
el desarrollo de la enfermedad es llevar una dieta sana y equilibrada, como la dieta
mediterránea, realizar ejercicio físico de forma moderada, actividades que sean
acordes a la edad y el estado físico actual de la persona y evitar la obesidad. También
conviene limitar el esfuerzo físico intenso, como cargar objetos pesados o las
actividades laborales que implican sobreesfuerzo. En caso de tener la enfermedad
deben evitar los movimientos que producen dolor, sin llegar a inmovilizar la zona.

Tipos de artrosis
Existen tres tipos de artrosis:
1. La artrosis tipo I, de causa genética. La artrosis tipo I, de causa genética, es una
enfermedad hereditaria.
2. La artrosis tipo II, hormono dependiente (postmenopáusica). La artrosis tipo II
dependiente de las hormonas estrogénicas, está relacionada con los niveles de
hormonas esteroideas, particularmente con los niveles de estrógenos.
3. La artrosis tipo III, relacionada con la edad. La artrosis tipo III está estrechamente
relacionada con la edad.

En la actualidad la artrosis se manifiesta principalmente en cuatro áreas:
• Artrosis de rodilla
• Artrosis de manos
• Artrosis de cadera
• Artrosis de columna

¿Existe tratamiento para la artrosis?
Ni la artritis ni la artrosis tienen cura, tan sólo tratamientos paliativos para reducir el
dolor y aumentar la calidad de vida. Estos tratamientos pueden ser farmacológicos
para reducir las molestias, quirúrgicos para los casos más graves y tratamientos
paliativos a través de ejercicios y una dieta personalizados que ayudarán a frenar la
enfermedad y mitigar las molestias. El principal objetivo del tratamiento en la artrosis
es mejorar el dolor y la impotencia funcional sin provocar efectos secundarios. Para
conseguirlo, es evitar todo lo que contribuya a lesionar las articulaciones como el
sobrepeso, los movimientos repetitivos, actitudes inadecuadas en el trabajo, el
calzado, los útiles de cocina, el mobiliario, etc.

En segundo lugar aconsejan que cada paciente tenga una tabla de ejercicios
personalizada y adaptada que deberá realizar bajo la supervisión del fisioterapeuta
para mejorar el desarrollo de la enfermedad. En general, los reumatólogos recetan
analgésicos como el paracetamol (en dosis diarias máximas de 4 gramos. Si bien
también pueden recetarse antiinflamatorios Fármacos de acción sintomática lenta
para la artrosis Condroitín sulfato Glucosamina. Ácido hialurónico

TRATAMIENTOS
Colágeno hidrolizado, Ácido Hialurónico, Plasma Rico en Factores de
Crecimiento (PRGF)
Tratamiento de la artrosis con Biomagnetismo Clínico
1. Actúa regulando el pH orgánico.
2. Como consecuencia de la regulación del pH, regula la inmunidad. Es
antiinflamatorio y regenerante de tejidos
3. Es una técnica novedosa, que se ha difundido en poco tiempo por todo
el mundo.
4. Los resultados a veces tardan en producirse y es necesario repetir, para
poder ver, cuando se produce, esa mejoría.
5. Su efectividad se encuentra dada por la acción analgésica,
antiinflamatoria, regenerativa, mejora los procesos de cicatrización,
reduce la viscosidad de la sangre y establece el potencial electrogénico
natural de la célula.

El conocimiento y aplicación del biomagnetismo en procesos inflamatorios es
en diferentes niveles y con excelentes resultados, mejoría rápida de la

sintomatología clínica, poca o ninguna utilización de medicamentos y la
recuperación total del proceso con escasas secuelas.

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