Es energizante (polo positivo), activa, impulsa y fortalece los procesos biológicos del organismo, es dinamizador, vitalizante y proporciona energía. Por lo tanto, está especialmente indicado en casos de debilidades y desgarros musculares, fracturas de huesos y ligamentos, esguinces, rehabilitación, cicatrización de heridas, entre otros. El polo negativo (-) del imán es analgésico, antinflamatorio, relajante y detiene los procesos nocivos para el organismo y, está principalmente indicado para calmar o suprimir el dolor.

Desde la primera o segunda sesión el enfermo ya comienza a notar cambios positivos en su salud. En promedio para casos crónicos pueden requerirse 4 o 5 tratamientos, pero el número real lo determinará el mismo paciente y sus patologías. Los beneficios de este tipo de terapias son cada vez menos discutidos y poco a poco se han ido complementando con tratamientos tradicionales para combatir enfermedades tan complicadas como el cáncer.